Después de colgar el post Marta es tripolar recibí muchos comentarios, en algunos de ellos me preguntaban si yo pensaba que esto podía ser una fase transitoria de mi vida o este podía ser realmente un estado estable en la vida sentimental de una persona. Cinco meses después de hablar sobre mi tripolaridad hoy vuelvo a hacerlo, planteándome incluso la posibilidad de que ese tres se convierta en un cuatro...
El chico nº 1 es el que está en la cuerda floja. Antes de verano cayó de la lista ya que pensé que no tenía mucho más que aportarme pero últimamente ha resurgido de las cenizas y parece que aún puede dar guerra. Su vitalidad, optimismo, su aire sofisticado y la forma que tiene de flirtear conmigo me gustan, así que de momento seguiré dejándome querer.
Nº 2 es, posiblemente, el que me da más "miedo" de todos ellos. Me encanta lo mucho que me llena por dentro, admiro profundamente su inteligencia, su idealismo y la capacidad que tiene de creer que podemos cambiar el mundo. La razón por la que me da miedo es porque es el único hombre que he conocido en los últimos 2 años con el que posiblemente llegaría a tener una relación seria. Y es precisamente por este motivo por el que voy con pies de plomo.
Creo que nº 3 es el más complicado de todos ellos o con el que tengo una relación más compleja. En los últimos meses ha habido cambios en mi interior. Siempre he sabido que nadie me llenará como él lo hace, pero del mismo modo soy consciente también de que nunca podremos estar juntos. Durante mucho tiempo he luchado para borrar esa idea de mi mente, y sobre todo de mi corazón, pero por fin he entendido que me bastaba con resignarme. He aceptado que tanto si lo deseo como si no las cosas son así y lo que debo hacer es mirar hacia adelante al margen de todo. Él es variable con su actitud y no debo permitir que eso me afecte así que lo admito: él es especial y siempre lo será pero no vale la pena que me turbe alguien que no es capaz de luchar por mí todo lo que debería.
Dicen que de una boda sale otra boda, y aunque no creo que este sea nuestro caso sí ha surgido algo con el chico nº 4. Él es la novedad, una bocanada de aire fresco. De él me gusta su creatividad, la forma que tiene de disfrutar la vida, que me hace reir muchísimo y el ferviente deseo que siente por mí. Inicialmente era poco prometedor pero en el trancurso de las últimas semanas se ha convertido en una persona que hace que mis días sean más alegres.
Dicho esto y respondiendo a vuestras preguntas no puedo decir otra cosa que no sé ni quiero saber si siempre puedo estar así pero tampoco me abruma la situación, lo único que quiero es vivirlo y disfrutarlo. No engaño a ninguno de ellos, todos conocen mi situación e intentamos que siempre haya respeto entre nosotros para no hacernos daño así que mi conciencia está tranquila. La diversidad produce un efecto muy positivo en mí al mínimo riesgo así que... ¿para qué parar?

